Sociabilidad,
desinhibición y consecuencias autopercibidas de la barra libre en las bodas
veraniegas
Autores:
A. Carrillo1
Afiliaciones:
1
Universidad
Pública de Navarra
Abstract
Partiendo
de la más que frecuente presencia de barra libre constatada en la mayor parte
de las bodas veraniegas, este estudio busca concluir, partiendo de un caso
particular equiparable a muchos otros similares, la frecuencia de tres
factores: la sociabilidad supuestamente incentivada por el consumo de alcohol,
la desinhibición causada por el mismo, y la autopercepción de todo ello vivida
por los diferentes sujetos a lo largo de los siguientes días. Asimismo, estos
datos se clasificarán en tres niveles: consumo elevado, medio o nulo, de cara a
obtener conclusiones extrapolables a futuros análisis.
1.
Introducción
Las bodas, desde hace siglos e incluso milenios, han sido consideradas
como un método de regulación gubernamental y/o religiosa de la relación sentimental
entre dos personas, pese a que obras recientes (Visus & Zugasti, 2019,
2025; Oviedo & Aldave, 2022; García-Funes & Ciacco, 2022, 2025) hayan
comenzado a poner en duda esta afirmación, defendiendo que el amor no necesita
ninguna clase de formalización, más allá de un nimio papel firmado. Sea como
fuere, es innegable que las bodas han sido consideradas como una de las
actividades sociales más representativas de las múltiples culturas mundiales. En
sus pioneros estudios sobre la presencia de barra libre en las festividades
matrimoniales veraniegas, Eren Jaeger (2013: 112-134) ya demostró que la
primera podía encontrarse en aproximadamente el 80 % de los enlaces, siendo
mucho más frecuente que, por ejemplo, el buffet libre, encontrado tan solo en
el 46 % de los enlaces. Estudios muy recientes han corroborado este aspecto
(Pérez & Armendáriz, 2025: 607). Partiendo de sus conclusiones, nuestro
objetivo es determinar los diferentes niveles de consumo de alcohol en estas
bodas, mediante la clasificación entres niveles (nulo, moderado y elevado), así
como las causas y consecuencias que ello pudo haber tenido en los
comportamientos de estas respectivas personas.
2.
Métodos
Además de la consulta de la antedicha bibliografía, nuestra
metodología consistió en la asistencia a una boda, celebrada el 7 de junio de
2025 en el Castillo de Gorraiz. Nos sentamos en mesas que nos procurasen, en
igual manera, una visión clara de la mesa de la barra libre, de la pista de
baile y de la mesa de la comida, así como que nos permitiera observar con
claridad el número de personas que entraran y salieran de una y otra. Asimismo,
nos valimos de fuentes orales, con una muestra numérica de 234 personas, al conversar
con ellas tanto durante el evento como con posterioridad.
3. Resultados
Los porcentajes no dejaban mucho lugar a dudas: el 95 % de las
personas asistentes a la boda emplearon, en algún momento, la barra libre. El
30 % realizó un consumo moderado, y el restante 65 % uno elevado. Los hombres
representaron el 67 y 78 %, respectivamente, de ese consumo, a pesar de que
solamente eran el 55 % de los asistentes a este evento. Empero, solamente el %
30 de los que realizaron un consumo nulo, el 28 % de los que realizaron uno
moderado y el 29 % de quienes realizaron uno elevado decidieron salir a bailar,
cifras notoriamente inferiores al 56 %, 87% y 89%, respectivamente, de las
mujeres, en sus respectivos grupos de consumo. El 88 % de quienes realizaron un
consumo moderado de alcohol, y el 93% de quienes realizaron uno elevado,
declararon sentir mayor sociabilidad y/o inhibición, porcentajes mucho más
elevados que el 45 % y el 54% de las mujeres, respectivamente. Finalmente, solo
el 23 % y el 24% de los hombres que realizaron, respectivamente, un consumo
moderado y elevado de alcohol declararon sentir remordimientos en los
siguientes días, aunque los porcentajes de quienes declararon sentir “una
resaca del copón” se triplican, hasta el 76 % y 78 %, respectivamente. En lo
que a las mujeres respecta, estos segundos porcentajes son del 77 % y el 83 %,
respectivamente, idénticos a los que aquellas que sintieron remordimientos.
4.
Discusión
Creemos que el mayor consumo masculino de alcohol se debe a
la relación percibida por Osbourne (2023: 234-265) entre la incapacidad
masculina de expresar emociones, debido a su nula educación emocional, y el consumo
de bebidas espirituosas, razón que también explica sus menores remordimientos
posteriores. Su mucha menor propensión por bailar está relacionada con el
largamente desmentido mito de que los hombres tienen dos pies izquierdos, del que
Arlert (2017: 265-278) concluyó que era únicamente una excusa para justificar
su falta de interés y esfuerzo. Por otro lado, los remordimientos femeninos
pueden deberse, recogiendo el hilo abierto por Asano (1993: 67-123) como un
reflejo de que la embriaguez femenina no está tan socialmente aceptada como la
masculina, al presuponérsele a ellas una serie de patrones de conducta mucho
más rígidos que los exigidos a los varones en lo que al ocio y el consumo de
alcohol se refiere.
5.
Conclusiones
El consumo masculino de alcohol en las bodas es mucho más
elevado e intensivo que el femenino, pese a que su predisposición al baile
fuera mucho menor que el de ellas. Del mismo modo, las mujeres declararon haber
sentido muchos más remordimientos que ellos en los días posteriores al enlace,
a pesar de que las conductas considerables como “reprochables”, como beber en
exceso, fueran mucho menores en ellas. Futuros análisis deberán cuantificar
hasta qué punto las casualidades, la personalidad de cada asistente y los roles
de género desempeñaron un papel reseñable en estas conclusiones.
Agradecimientos
A mis primos Silvia y David por permitirnos convertir su
boda en un campo de estudio. A mis tíos y tías, a mis primos y primas, por
aclarar más veces de las que se pueden contar que me encontraba realizando un
análisis experimental y conseguir gran parte de la muestra numérica empleada. Y
especialmente, a Lara Wallace, Mo Cuishle, por vencer a los hombres
grises y devolverme el tiempo. Por ser pieza imprescindible en este proyecto, y
por ayudarme en incontables ocasiones a practicar mis pasos de baile.
Referencias
ARLERT, A. (2017), “Es
ist zeit für zeubern!”, Heil, 3, 240-270.
ASANO, R. (1993), Alcohol y mujeres, una no-historia, Txalaparta: Tafalla.
GARCÍA-FUNES & CIACCO (2022), ¿Está de moda casarse?, Madrid:
Catarata.
GARCÍA-FUNES & CIACCO (2025), “La juventud y su desinterés amoroso”,
en LEDESMA, J. L., Cinco claves para entender las relaciones interpersonales
en la Europa del siglo XXI, Granada: Comares, pp. 65-123.
JAEGER, E. (2013), “¿Sind
sie was essen?”, Deutsche Welle, 29, 112-134.
OSBORNE, O. (2023), Confieso que he bebido, Barcelona: Crítica.
OVIEDO, D. & ALDAVE, E. (2022), “Ano teri nara”, Skyworld, 5,
234-278.
PÉREZ, S., & ARMENDÁRIZ, D., “Diversión y desenfreno, o el mayor mito
de las bodas”, Wyald, 6, 567-617.
VISUS, A., & ZUGASTI, E. (2019), “¿Qué es el matrimonio?”, Revista
Española de Relaciones Sociales, 23, 178-213.
VISUS, A., & ZUGASTI, E. (2025), “Posiciones sociales ante el
matrimonio en el siglo XXI español”, In vino veritas, 34, 89-123.