jueves, 29 de enero de 2026

Tarea 4 (ABAI 2). Sistemas CTS y patentes

Al ser historiador, el sistema CTS no se adapta del todo a mi modalidad, de modo que voy a tomarme la libertad de reformularlo, de manera algo heterodoxa, como sistema Ciencia (Histórica)-Literatura (Científica/Histórica, porque es lo más parecida que se me ocurre que tenemos a la tecnología)-Sociedad. De las patentes, me temo, no voy a poder decir gran cosa porque en mi disciplina no tenemos de eso, pero quizá pueda aportar algo.

SISTEMA CTS

En la primera sesión de esta parte 2 del curso ABAI vimos claramente que uno de los objetivos de la ciencia era mejorar la calidad de vida de la población. Esto es algo especialmente visible en las disciplinas que habitualmente consideramos ciencia, como la medicina o la ingeniería. Sin embargo, esta mejora no tiene que ser necesariamente algo material, sino que también puede traducirse en una sociedad más justa, como, por ejemplo, una que por fin haya podido hacer las paces con su pasado traumático.

Nuestra C(iencia) incluye el sistema universitario navarro, por limitarnos a una comunidad autónoma concreta, pero no solo esta, ya que hay muchas personas que investigan y escriben sobre temas históricos. Pueden hacerlo mejor o peor, con más o menos rigor, aunque el movimiento memorialista navarro tiene una gran fuerza que, afortunadamente, nos ha sido muy útil de cara a conocer realidades silenciadas durante mucho tiempo o completar nuestros propios trabajos. El PCTIN puede parecernos algo ajeno (así era en mi caso), hasta que una lectura más profunda revela que este 'impulsará la excelencia científica, el talento, la transferencia de conocimiento, la colaboración, la innovación y las nuevas empresas de base tecnológica'. Si le quitas lo de las empresas, no es tan ajeno, y se puede calcar en mi temática.

Voy a quedarme con el punto 4 de este PCTIN, 'impulso a la cadena de valor del I+D+i'. Especialmente con el punto 1, 'Generación de conocimiento con medidas para afrontar los retos de atracción, retención y proyección internacional del talento, así como lograr la excelencia científico técnica', y su objetivo, 'difusión de la cultura científica, tecnológica e innovadora focalizadas a lograr una mayor implicación de la ciudadanía'. Empezaré desarrollando el objetivo y luego iré a por el punto.

Aquí entramos en faena, y es que nuestra Literatura/Tecnología se produce en unos ámbitos muy concretos, para un público muy específico. No tengo claro del todo que haya un desinterés por la historia en la tercera y última pata de este sistema, la S(ociedad): videojuegos históricos como Assassin's Creed Shadows o Kingdom Come Deliverance 2 se han vendido como churros. Series como Shogun han arrasado en crítica, audiencia y premios. Y aunque parece que los libros de historia militar se venden muchísimo mejor que los de historia social (uno se sorprendería de cuánta gente sigue viendo la historia como una sucesión de reyes y batallas), poco a poco vamos logrando que se difundan más allá de nuestros círculos académicos más próximos. Y también de nuestras familias, claro. 

Entonces, ¿cómo lograr que nuestra C(iencia) llegue a la S(ociedad)? Hace tiempo oí que puedes lograr cualquier cosa si tienes el dinero y la voluntad suficientes. Sobre todo el primero. Aquí va un poco de autobombo: yo pertenezco al Instituto de Historia Económica y Social Gerónimo de Uztariz, que ya tiene 40 años. Uno de los aspectos en los que el IGU fue pionero fue en su vocación de servicio público, con la que estoy totalmente de acuerdo. El gran Emilio Majuelo, ya jubilado, dio hace casi 40 años una charla sobre historia en un centro social okupado. La semana pasada se hizo lo mismo en una sala cedida por el ayuntamiento de Pamplona y en un centro juvenil. Asimismo, participamos en actos de historia y memoria en colaboración con distintos ayuntamientos, como los de Berriozar y Barañain, y colaboramos con unos cuantos centros educativos. Es una buena manera de hacer llegar nuestra Literatura/Tecnología al gran público, a la S(ociedad), sin tener que obligarles a leer textos que muchas veces pecan de ser excesivamente densos y complejos. Divulgación para ayudar a estas personas a conocer el pasado y que puedan entender por qué estamos hoy así. Y de paso, conseguir llegar a las juventudes y hacer frente a las sandeces de "con Franco se vivía mejor". Aunque algo adaptado a mi caso, ¿no es eso lo que recoge el PCTIN?

El problema de todo esto, y aquí voy al punto 1, es el dinero. Unamuno ya reflejó hace tiempo, con ese famoso "¡Que inventen otros!", la absoluta falta de preocupación de las élites españolas con respecto a la ciencia e investigación. Poco a poco se va corrigiendo la distancia con respecto a la media de la Unión Europea, pero seguimos estando muy lejos. España, por ejemplo, invierte el 1,5 % del PIB en investigación, cuando la UE quiere alcanzar el 3 % para 2030. Con ese dinero se podría aumentar significativamente el número de contratos predoctorales, así como subir su cuantía para acercarnos a los niveles de Francia, en vez de estar peligrosamente cerca del SMI español. Lograrlo sería tan fácil como hacer una reforma fiscal que pusiera a España en la media de la UE en cuanto al porcentaje del PIB que representa la recaudación de impuestos. Más que la falta de dinero, el problema es la falta de voluntad política para lograr ese dinero e invertirlo en sectores verdaderamente necesarios, como la ciencia.

Para esto, claro, necesitamos agentes de apoyo, siguiendo el gráfico de la ANAIN. El trabajo voluntario es imprescindible, pero si solo te vales de este, al final te acabarán mandando a paseo más pronto que tarde y solo lograrás desanimar a quien quisiera seguir con esa labor. Te pegarás un tiro en el pie. La gente quiere hacer estas cosas, aunque no quiere trabajar gratis, y menos sabiendo que sí hay recursos. Como en el IGU somos pocas personas, unas 50, y no manejamos demasiado dinero, esta puede ser en buena medida nuestra realidad. Más de una persona podría confirmarlo.

Quienes más dinero manejan son las instituciones públicas, como el Gobierno de Navarra, que es la principal financiadora tanto de la UPNA como del IGU (este a través de subvenciones para editar nuestra revista). El proyecto de investigación en el que me incluyo ha firmado 4 convenios cuatrienales con el Parlamento de Navarra. No dan demasiado dinero y tampoco se puede pagar gran cosa, pero al menos nos permite contratar a algunas personas para seguir adelante. A nivel estatal, la Ley de Universidades recoge que el 1 % del PIB español debería destinarse a la educación universitaria para 2030. Navarra es una de las comunidades autónomas que mayor porcentaje de su PIB invierte en universidades, pero no llega al requisito y tampoco parece que se estén esforzando gran cosa para subsanarlo. 

Hay muchas razones para invertir en mi disciplina. Y una de ellas es que, desde la historia, podemos ayudar a mejorar la vida de la gente. Hay un caso que jamás olvidaré. Ignacio Francisco Caneda Deza nació en Bridgeport (EE.UU) en 1918, hijo de emigrantes gallegos que regresaron poco después a O Grove. A Ignacio lo detuvieron el 26 de agosto de 1936, y lo encerraron en la Prisión Provincial de Pamplona, hasta que el 1 de noviembre lo sacaron para matarlo en Berrioplano. El 22 de noviembre de 2024, se identificó su cadáver, previamente exhumado. Sus sobrinas, la pareja de una de ellas y una sobrina nieta asistieron al acto de entrega de los restos que se celebró en Berriozar el 21 de agosto de 2025. Después, se le enterró en O Grove, junto al resto de su familia. Yo estuve en el acto de Berriozar junto a unas cuantas personas más. Al acabar, las familiares se nos acercaron y nos dijeron que su madre, la hermana del muerto, había arrastrado unas heridas emocionales terribles durante toda su vida a causa del asesinato. Nos abrazaron y nos dieron las gracias. Aquel día, en el que no se me saltaron las lágrimas de milagro, pude experimentar de primera mano la utilidad que puede tener nuestro trabajo. Cada vez que tengo bajo el ánimo, cada vez que dudo de por qué hago lo que hago, recuerdo sus caras y sus palabras, y me insuflan más fuerzas que una decena de premios.

En resumen, creo que para que nuestra ciencia y literatura/tecnología lleguen al gran público, necesitamos dos cosas: una, dinero que permita organizar actos (y, por qué no, remunerar a las personas que se encarguen de que todo salga bien), con la voluntad política que ello implica; y dos, voluntad del mundo académico y el público general, unos para salir del entorno universitario y los otros para adentrarse en un mundo con buena fama de complejo. Ganas de divulgar, de enseñar y aprender un@s de otr@s, en definitiva, para que surjan grandes cosas.

PATENTES

En el cómic The Boys, hay una escena especialmente ilustrativa. El hermano de uno de los personajes tenía una mutación genética, consecuencia de que su madre trabajara en un laboratorio reconvertido de la noche a la mañana en una fábrica de conservas. Su padre, que estudió Derecho, demandó a la empresa una y otra vez hasta que logró una pequeña victoria. Y luego hijo y padre murieron, uno de la mutación y el otro por sobreesfuerzo. Daba igual que este hombre tuviera razón, porque era un afroamericano pobre que no podía permitirse pagar al prestigioso y carísimo bufete de abogados necesario para que el juez le diera la razón. Vistos algunos de los textos y materiales sobre la idoneidad de las patentes, lo que acabo de describir bien podría ser un reflejo de la realidad. Una pequeña victoria de un emprendedor y su patente contra cien de las grandes multinacionales.

Además, la sección sobre poseer una idea me ha resultado especialmente interesante. También por los ejemplos históricos que da el vídeo de VSauce. Los nativos estadounidenses creían que la tierra y el agua no podían ser propiedad de nadie. Más recientemente, hay partes de la Antártida que no han sido reclamadas por ningún Estado. Lo mismo con el espacio exterior o la Luna: reclamarlos es tan absurdo como declararte la legítima propietaria del Sol y recibir demandas por quemaduras. Cosa que sucedió realmente. Esperemos que dementes como Elon Musk no oigan hablar del caso de esta señora gallega, porque entonces encontrarán la forma de destruir definitivamente la Tierra, hacerse con la propiedad de Marte, impulsar la colonización del planeta y llevarse un buen pellizco. Un poco como en Futurama: uno de los personajes es hija de una familia cuyo antepasado compró Marte a los marcianos, y ahora son dueños de todo el planeta, literalmente. ¿Matt Groening y sus guionistas prediciendo el futuro otra vez?

Por último, y aunque no tengo mucha idea de esto, quizá una manera de mejorar todo este embrollo sea legislar de forma clara a favor de particulares que patenten sus descubrimientos/invenciones: reducir costes, dar seguridad jurídica clara, etc. También permitir que, en caso de tratarse de una tecnología especialmente importante para la población, por la razón que sea, y/o haber recibido fondos públicos, se pueda permitir la suspensión de determinadas patentes a las grandes empresas, o al menos obligarlas a compartir los datos de desarrollo. Si mal no recuerdo, esto es justo lo que no se hizo con las vacunas durante la pandemia de CoVid-19: el deseo de lucro de las farmacéuticas, financiadas con cientos de millones de dinero público, impidió que los países en vías de desarrollo produjeran esas vacunas y salvasen a decenas de miles de personas. Casos excepcionales como este merecen respuestas a la altura.


sábado, 24 de enero de 2026

Tarea 3 (ABAI 2). Un caso de "fraude" histórico: 1936. Fraude y violencia en las elecciones del Frente Popular

Quizá describir lo que voy a tratar como fraude sea ir demasiado lejos. Por eso lo pongo entre comillas en el título de la entrada. Pero, por razones que paso a explicar ahora, estamos como mínimo ante un caso muy grave de mala praxis, con elementos que, esta vez sí, podrían clasificarse como fraudes.

En la historiografía contemporánea española actual, el consenso en torno a lo sucedido entre el 17 y el 25 de julio de 1936 es prácticamente unánime: un golpe de Estado planificado desde el minuto 0 de la proclamación de la Segunda República Española por carlistas, falangistas, militares africanistas y monárquicos, con la ayuda de los grandes capitalistas industriales, agrarios y banqueros españoles e internacionales, entrenamiento militar y armamento de la Alemania nazi y la Italia fascista. Basta con consultar la documentación elaborada por los cabecillas de la conspiración para que esto salte a la vista, porque estaban tan orgullosos de lo que hicieron que ni se molestaron en esconderlo. Una perspectiva compartida por historiadores e historiadoras de ambos lados del espectro político. 

Sin embargo, en el último cuarto de siglo han aparecido autores (porque llamarlos historiadores es un insulto a la profesión) que hacen gala de un notable revisionismo histórico para demonizar la República y legitimar el golpe. Pío Moa, César Vidal, Stanley Payne (un gran historiador en años anteriores que se fascistizó con el tiempo y perdió toda respetabilidad) y otros tantos, alineados con las tesis de la ultraderecha. Una de sus principales tesis es la ilegitimidad del gobierno del Frente Popular, que habría ganado mediante fraude y coacción las elecciones generales de febrero de 1936. 

Esa es la base del libro 1936. Fraude y violencia en las elecciones del Frente Popular (2017), escrito por Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa García. Resumiendo mucho ese despropósito, los autores sostienen que los partidos españoles de izquierdas llevaron a cabo una campaña de violencia que obligó al presidente de la República a dimitir y, en ese caos, manipular las actas electorales. Esto posibilitó que Manuel Azaña, del Frente Popular, llegase a la presidencia, legitimando este fraude y otorgándole a la izquierda una mayoría absoluta que no debió tener. 

Medios como El Mundo, que nunca se han preocupado en exceso por la historia ni la verdad, le dieron visibilidad a este libro y lo describieron con adjetivos grandilocuentes como "una mastodóntica y absolutamente novedosa investigación". Escribían Joan Benach y José A. Tapia que un trabajo podía retrasar su publicación, o no publicarse, debido a razones políticas e ideológicas. Casi no hace falta decir que un libro como este no tardó demasiado en publicarse y que se vendió como churros. Era la oportunidad perfecta para que ciertos sectores políticos y sociales pudiesen reforzar sus convicciones antirrepublicanas, revisionistas y reaccionarias bajo una apariencia de intelectualidad historiográfica.

Álvarez y Villa llegan muchos años tarde. Concretamente, 88, porque su argumento es casualmente idéntico al que la dictadura franquista empleó en la elaboración del Dictamen de la comisión sobre ilegitimidad de poderes actuantes en 18 de julio de 1936, un panfleto que pretendía demostrar la ilegalidad del gobierno frentepopulista para justificar su propio golpe. Los autores se limitan a quitarle al FP los 50 supuestos escaños "ilegítimos", en vez de recalcular el reparto de asientos de acuerdo a los resultados "reales", concluyendo que su mayoría absoluta fue ilegítima. Casualmente, el "verdadero" reparto de escaños es casi idéntico al de este Dictamen. Para hacernos una idea de su credibilidad, fue incorporado como pieza fundamental en la Causa General, la obra propagandística por excelencia del franquismo, de tal rigor que el gran José Luis Ledesma ha demostrado que la misma persona aparece en 10 lugares diferentes.

Eduardo González Calleja y Francisco Sánchez Pérez, dos grandes historiadores de la Universidad Carlos III, se vieron prácticamente en la obligación de publicar un artículo para desmentir lo que este libro afirmaba. Saben de lo que hablan: González Calleja es uno de los mayores expertos en violencia durante el primer tercio del siglo XX en España, mientras que Sánchez lo es en la conflictividad social y las protestas en el Madrid de la misma época. Retomando el artículo de Benach y Tapia antes mencionado, González Calleja y Sánchez vieron toda una serie de prácticas cuando menos cuestionables. 

Por citar unos ejemplos, cuando Álvarez y Villa hablan de la violencia y la coacción de la campaña, culpan casi exclusivamente a las izquierdas. Descontextualizan aspectos como la relación entre las derechas y la violencia contrarrevolucionaria falangista, el caciquismo rural, o que la sustitución de los gobernadores civiles que hizo la izquierda era una práctica completamente habitual tras cada elección general republicana. Supuestamente, todo esto fue un fraude orquestado por autoridades municipales y provinciales, con apoyo de agitadores, cuando todas esas autoridades izquierdistas habían sido destituidas de sus cargos tras el fracaso de la huelga general revolucionaria de 1934. Ya tiene mérito organizar un fraude cuando no tienes ningún poder institucional... Además, González Calleja y Sánchez revisaron las actas y, calculando un nuevo reparto de escaños que no se limitara a quitarle al FP todos los asientos supuestamente "ilegítimos", dedujeron que se habría quedado a un escaño de la mayoría absoluta, en el más catastrófico e imposible de los casos. Si hubo irregularidades, que las hubo, no fueron decisivas en absoluto. La mayoría absoluta fue totalmente legítima.

Otro aspecto es que Álvarez y Villa omiten voluntariamente muchos detalles, como que el día después de las elecciones el diario ABC, nada sospechoso de izquierdista, difundió unos resultados provisionales muy parecidos a los definitivos, días antes de que el supuesto fraude hubiese tenido lugar. Las derechas españolas, incluso las fascistizadas, admitieron su derrota en 1936; esta idea del pucherazo no aparece en ningún momento en la biografía de José María Gil-Robles, líder de la CEDA, principal partido de derechas de la época. Asimismo, este supuesto fraude ya lo desmontaron José Venegas, en 1942, y Javier Tusell, en 1971. Tampoco hay mención alguna en el libro a la amenaza de golpe de Estado o de imposición del estado de guerra durante o tras las elecciones, que buscaría invalidar los resultados electorales, y que a fin de cuentas fue la principal causa de la dimisión del presidente del Consejo de Ministros Portela.

Todo esto, que ya es bastante grave, sin entrar en las contradicciones. Álvarez y Villa dicen en un momento que, básicamente, todo fue bien hasta que el día 19 dimitió Portela. Esto justo después de ofrecernos una miríada de incidentes y desmanes anteriores al 19 de febrero de 1936, con su buena ración de sensacionalismo que no se sabe muy bien a cuenta de qué viene. En otro punto mencionan que fueron las elecciones más parciales de la historia de España. Vaya usted a saber qué significa eso. Si se refieren a las más corruptas, como creen González Calleja y Sánchez, habría que recordarles el escandaloso historial de fraude electoral, corrupción y clientelismo que sufrieron las citas electorales españolas desde 1876 hasta 1923. Los cambios que pudiera haber entre la primera y la segunda vuelta, que Álvarez y Villa achacan al fraude, habría que buscarlos en la historia local, bien provista de ejemplos municipales que, por lo que sea, no se mencionan. Lo mismo con la violencia: si la hubo, es porque antes la había habido en esos mismos lugares. Tal como lo leen. Los intereses municipales, las redes clientelares y los factores socioeconómicos ni están ni se les espera.

Hay algún espacio también para la mentira, pero es bastante menor comparado con el resto, razón por la que antes he hablado de "fraude", con comillas. Álvarez y Villa afirman que González Calleja defiende que la policía aplicó una represión de clase a los manifestantes. Cosa que el propio González Calleja desmiente. 

Por último, Álvarez y Villa hacen un uso acrítico de fuentes como el Dictamen, copiando descaradamente su maniqueísmo. Como en este, los policías eran cumplidores ejemplares del orden que solo respondieron a ataques previos, y los manifestantes unos bárbaros sedientos de sangre. Pero, al mismo tiempo, recoge que las elecciones se celebraron en paz y civismo gracias al despliegue policial. El Dictamen puede tener aspectos útiles, como la Causa General, pero conviene contextualizarlo como merece para quitar las toneladas de propaganda de la poca verdad que pudiera haber. Parece que se les olvidó.

Incluso si ese fraude hubiese sido real, sería uno lamentable. Como destacó Santos Juliá, otro gran historiador, en aquellas elecciones las izquierdas sumaron menos votos que el centro y la derecha juntos; si los segundos lograron menos escaños fue porque el sistema electoral republicano, que en 1933 les había dado la victoria, premiaba las listas conjuntas. En 1933, la izquierda fue dividida, y el centro y la derecha unidos. En 1936, fue a la inversa. ¿Qué clase de fraude te da menos votos que a tus oponentes políticos?

Álvarez y Villa dicen que no ponen en duda la legitimidad republicana, porque la violencia no fue suficiente para interferir sustancialmente en el proceso. González Calleja y Sánchez son muy malpensados, e intuyen que es una excusatio non petita de manual. Una tremendamente incoherente también, porque dos páginas después afirman que esta coacción influyó en el recuento. 

González Calleja y Sánchez acaban su crítica diciendo que los autores bien podrían haberse ahorrado esta reedición de la propaganda franquista. Han buscado pruebas de este "fraude", y como no las han encontrado, han cogido citas de aquí y allí sin explicar su origen, han reinterpretado la documentación como les ha dado la gana y han descontextualizado otras tantas fuentes. Todo para poner en duda, sin ningún tipo de base, un proceso electoral no muy distinto al de cualquier otro de la época en la Europa occidental. El resultado puede gustar más o menos, pero fue completamente legal. Pero claro, si el Frente Popular hizo un pucherazo, eso es que era un gobierno ilegítimo y que el golpe, aunque malo, no estuvo tan mal como nos han hecho creer.

Por desgracia, como nos recuerdan también Benach y Tapia, la mayor parte de los artículos apenas tiene eco social. Y vista la fuerza que está tomando la ultraderecha en España, no será la última vez que tengamos que tratar ni desmontar a estos farsantes. Ya lo hicieron difundiendo el bulo de que el PSOE se opuso al voto femenino. Quién sabe si el año que viene no tendremos que desmentir que las elecciones municipales que trajeron la República fueron también un fraude.

domingo, 18 de enero de 2026

Tarea 2 (ABAI 2). Un paradigma histórico: E. P. Thompson y La Formación de la Clase Obrera en Inglaterra

El oficio de historiador tiene una larga historia, aunque nuestros antecesores no reunieran todos los requisitos hoy día necesarios para ser considerados como tales. Por ejemplo, Heródoto narró las Guerras Médicas que enfrentaron a Persia y el mundo griego en los primeros años del siglo V a.C., mientras que Tucídides relató la cruenta Guerra del Peloponeso entre Atenas, Esparta y los Estados aliados de cada uno.

Sin embargo, el origen de la historia como disciplina científica se ubica en el siglo XIX. No casualmente, con el nacimiento de los Estados-nación, que la fomentaron como forma de crear un pueblo identificado con los símbolos nacionales que entonces se estaban creando. En esta época surgió la primera escuela historiográfica, el historicismo, que será nuestro primer caso de "ciencia normal". Siguiendo la conceptualización de Kuhn, llamémosla, para poner un punto inicial a esta historia, CN1 (por Ciencia Normal 1). Simplificándolo bastante, los historicistas querían narrar la historia "tal y como sucedió", aunque en muchos casos se limitaron a hacer listados de sucesos, entendidos como batallas, guerras, cronologías de reyes o grandes hombres y, en definitiva, lo que conocemos como alta política.

A mediados de la década de 1930 emergió una nueva corriente historiográfica, que bebía de los trabajos de Karl Marx y Friedrich Engels, por lo que era simpatizante de la URSS y los partidos comunistas de Europa Occidental. Esta es nuestra CR1 (o Ciencia Revolucionaria 1). Su opinión era que el historicismo servía de muy poco si no prestaba atención a las condiciones de vida materiales del proletariado europeo de los siglos XIX-XX, ya que este componía la abrumadora mayoría de la población de aquellos países. Con el tiempo, fue fortaleciéndose, hasta acabar desbancando al historicismo como paradigma y convertirse en la CN2.

Pero esta escuela concebía la realidad material y sociopolítica como un factor determinante, no condicionante. Esto es, limitaba tremendamente la capacidad de agencia de las personas que vivieron en las épocas de estudio. Asimismo, insistía en analizarlo y encajarlo todo bajo los preceptos clásicos del marxismo de formación de clases, incluso cuando era evidente que ciertos aspectos variaban con respecto a las teorías de Marx y Engels. Por ejemplo, el campesinado, al que estos dos, además de Lenin, veían como un agente social atrasado en el que no se podía confiar. Los historiadores marxistas ortodoxos apenas variaron sus perspectivas. 

Entre las décadas de 1940 y 1960 se desarrolló el Grupo de Historiadores Comunistas británico, compuesto por grandes nombres como Eric Hobsbawm, George Rudé o Edward Palmer Thompson. Eran una rama heterodoxa de la escuela marxista, que quería ir más allá de las biografías de los grandes políticos o líderes sindicales socialistas, del estudio clásico de la lucha de clases y la formación del proletariado. Creían que la escuela marxista tradicional se había anquilosado, entre otras razones, por culpa de su seguidismo ciego a Moscú y su tibieza en relación al totalitarismo estalinista. He aquí nuestra CR2. Concretamente, en La Formación de la Clase Obrera en Inglaterra, publicado en 1963, Thompson adoptó una perspectiva completamente novedosa: la clase obrera no se formó de un día para otro, sino que fue un proceso largo y complejo que merecía ser analizado desde una perspectiva de largo plazo, remontándose incluso al siglo XVI. 

¿Cuáles fueron las vivencias de estas personas, sus tradiciones culturales, sus prácticas de lucha? Son preguntas que hoy se nos hacen completamente normales, pero entonces fueron una gran novedad. Thompson se valió de los estudios culturales para analizar las experiencias vitales de estas víctimas de la industrialización y tratar de comprender el mundo bajo su punto de vista. O, por usar sus palabras en un párrafo que me resulta especialmente memorable: 

"Trato de rescatar al pobre tejedor de medias, al cosechador ludita, al «obsoleto» tejedor en telar manual, al artesano «utópico», e incluso al iluso seguidor de Joanna Southcott, de la enorme prepotencia de la posteridad. Es posible que sus oficios artesanales y sus tradiciones estuviesen muriendo. Es posible que su hostilidad hacia el nuevo industrialismo fuese retrógrada. Es posible que sus ideales comunitarios fuesen fantasías. Es posible que sus conspiraciones insurreccionales fuesen temerarias. Pero ellos vivieron en aquellos tiempos de agudos trastornos sociales, y nosotros no. Sus aspiraciones eran válidas en términos de su propia experiencia; y, si fueron víctimas de la historia, siguen, al condenarse sus propias vidas, siendo víctimas".

¿Triunfó la perspectiva de Thompson? Es evidente que tuvo sus errores, sus incongruencias, y que varios aspectos ya han sido superados. Es inevitable en un libro que ya tiene más de 60 años. Pero hoy día, su libro es considerado como uno de los trabajos de historia social más influyentes de todos los tiempos. Es más, Thompson fue nombrado el segundo historiador más influyente del siglo XX, solo por detrás de Fernand Braudel, un logro prácticamente inalcanzable para cualquier otra persona que se dedique a este fascinante mundo. Así pues, la escuela marxista heterodoxa se convirtió en la CN3.

Para acabar, un apunte que, aunque pueda pecar de evidente, creo que es útil señalar. Una escuela historiográfica tarda décadas en desbancar a otra como paradigma predominante, si es que lo hace. No es fácil identificar cuándo empieza ni acaba el proceso, si es que ha acabado. Y, por supuesto, la escuela desbancada nunca desaparece del todo, siempre puede volver. Las hagiografías de gallardos marqueses que lucharon honradamente a favor de su patria y rey jamás se han marchado del todo. Los estudios que ven cualquier factor ajeno a la clase (véase raza, género, religión, origen geográfico, etc.) subordinado a esta, casi despreciándolos, siguen presentes. Y las escuelas que nacieron para corregir las deficiencias de sus antecesoras pueden acabar cometiendo exactamente los mismos errores de estas, lo que conllevará que nazcan nuevas escuelas que, quién sabe, puede que solventen definitivamente esos errores o vuelvan a caer en estos u otros. Los revolucionarios de hoy pueden ser los reaccionarios de mañana. Nada es fijo y el futuro no está escrito.

sábado, 13 de diciembre de 2025

Ejercicios 2 y 3: La revisión por pares. Reflexionando sobre el proceso

UNA REFLEXIÓN SOBRE EL PROCESO DE REVISIÓN POR PARES

¿Qué sensación te ha producido tener que juzgar un trabajo como el que tú habías realizado?

No es algo nuevo para mí, así que la sensación no es demasiado llamativa porque he tenido mucho tiempo para acostumbrarme a ella. En todo caso, y por decir algo, me gusta, me hace sentir que tengo una responsabilidad, que debo estar a la altura de cumplirla, porque la revisión por pares es imprescindible para el avance de nuestras disciplinas.

¿Tenía la platilla huecos en los que expresar todo lo que te hubiera gustado decir?

¿Un apartado específico para la ortografía, tal vez? Se da por hecho que hay que escribir bien en estas cosas, pero si hay apartados para el interés, ¿por qué no uno para la habilidad de escritura? Aunque también podría enmarcarse en “el trabajo es adecuado”; es una categoría muy amplia e interpretable, que puede abarcar prácticamente todo lo que se te ocurra. Más o menos lo mismo puede aplicarse a las imágenes, gráficos, etc. Por lo tanto, sí, debería haber más apartados, más concretos, porque la alternativa es exponerse a un párrafo inmenso que abarque demasiados aspectos diferentes.

¿Tras revisar trabajos de este tipo, modificarías el tuyo en algún sentido?

Probablemente, añadir unos gráficos y/o tablas que ayuden a reflejar mejor los datos expresados. Y también añadir otras variables, como la edad o el nivel socioeconómico. Esas dos prioritariamente. Más secundariamente, quizá alargarlo un poco más o matizar algunas afirmaciones.

¿Te han (dis)gustado las evaluaciones recibidas?

Para nada. Son casi idénticas a las que recibí la última vez que publiqué algo. Si se hacen desde el respeto, la honestidad y el deseo de ayuda mutua, son deseables. Además, conozco a la revisora y sé que no tiene ninguna intención de perjudicarme, si acaso lo contrario. Se trata de la mejor manera de que nuestra ciencia avance.

jueves, 11 de diciembre de 2025

Ejercicio minipaper no científico: Sociabilidad, desinhibición y consecuencias autopercibidas de la barra libre en las bodas veraniegas

 

Sociabilidad, desinhibición y consecuencias autopercibidas de la barra libre en las bodas veraniegas

Autores: A. Carrillo1

Afiliaciones:

1             Universidad Pública de Navarra

Abstract

Partiendo de la más que frecuente presencia de barra libre constatada en la mayor parte de las bodas veraniegas, este estudio busca concluir, partiendo de un caso particular equiparable a muchos otros similares, la frecuencia de tres factores: la sociabilidad supuestamente incentivada por el consumo de alcohol, la desinhibición causada por el mismo, y la autopercepción de todo ello vivida por los diferentes sujetos a lo largo de los siguientes días. Asimismo, estos datos se clasificarán en tres niveles: consumo elevado, medio o nulo, de cara a obtener conclusiones extrapolables a futuros análisis.

1.     Introducción

Las bodas, desde hace siglos e incluso milenios, han sido consideradas como un método de regulación gubernamental y/o religiosa de la relación sentimental entre dos personas, pese a que obras recientes (Visus & Zugasti, 2019, 2025; Oviedo & Aldave, 2022; García-Funes & Ciacco, 2022, 2025) hayan comenzado a poner en duda esta afirmación, defendiendo que el amor no necesita ninguna clase de formalización, más allá de un nimio papel firmado. Sea como fuere, es innegable que las bodas han sido consideradas como una de las actividades sociales más representativas de las múltiples culturas mundiales. En sus pioneros estudios sobre la presencia de barra libre en las festividades matrimoniales veraniegas, Eren Jaeger (2013: 112-134) ya demostró que la primera podía encontrarse en aproximadamente el 80 % de los enlaces, siendo mucho más frecuente que, por ejemplo, el buffet libre, encontrado tan solo en el 46 % de los enlaces. Estudios muy recientes han corroborado este aspecto (Pérez & Armendáriz, 2025: 607). Partiendo de sus conclusiones, nuestro objetivo es determinar los diferentes niveles de consumo de alcohol en estas bodas, mediante la clasificación entres niveles (nulo, moderado y elevado), así como las causas y consecuencias que ello pudo haber tenido en los comportamientos de estas respectivas personas.

2.     Métodos

Además de la consulta de la antedicha bibliografía, nuestra metodología consistió en la asistencia a una boda, celebrada el 7 de junio de 2025 en el Castillo de Gorraiz. Nos sentamos en mesas que nos procurasen, en igual manera, una visión clara de la mesa de la barra libre, de la pista de baile y de la mesa de la comida, así como que nos permitiera observar con claridad el número de personas que entraran y salieran de una y otra. Asimismo, nos valimos de fuentes orales, con una muestra numérica de 234 personas, al conversar con ellas tanto durante el evento como con posterioridad.

3.     Resultados

Los porcentajes no dejaban mucho lugar a dudas: el 95 % de las personas asistentes a la boda emplearon, en algún momento, la barra libre. El 30 % realizó un consumo moderado, y el restante 65 % uno elevado. Los hombres representaron el 67 y 78 %, respectivamente, de ese consumo, a pesar de que solamente eran el 55 % de los asistentes a este evento. Empero, solamente el % 30 de los que realizaron un consumo nulo, el 28 % de los que realizaron uno moderado y el 29 % de quienes realizaron uno elevado decidieron salir a bailar, cifras notoriamente inferiores al 56 %, 87% y 89%, respectivamente, de las mujeres, en sus respectivos grupos de consumo. El 88 % de quienes realizaron un consumo moderado de alcohol, y el 93% de quienes realizaron uno elevado, declararon sentir mayor sociabilidad y/o inhibición, porcentajes mucho más elevados que el 45 % y el 54% de las mujeres, respectivamente. Finalmente, solo el 23 % y el 24% de los hombres que realizaron, respectivamente, un consumo moderado y elevado de alcohol declararon sentir remordimientos en los siguientes días, aunque los porcentajes de quienes declararon sentir “una resaca del copón” se triplican, hasta el 76 % y 78 %, respectivamente. En lo que a las mujeres respecta, estos segundos porcentajes son del 77 % y el 83 %, respectivamente, idénticos a los que aquellas que sintieron remordimientos.

4.     Discusión

Creemos que el mayor consumo masculino de alcohol se debe a la relación percibida por Osbourne (2023: 234-265) entre la incapacidad masculina de expresar emociones, debido a su nula educación emocional, y el consumo de bebidas espirituosas, razón que también explica sus menores remordimientos posteriores. Su mucha menor propensión por bailar está relacionada con el largamente desmentido mito de que los hombres tienen dos pies izquierdos, del que Arlert (2017: 265-278) concluyó que era únicamente una excusa para justificar su falta de interés y esfuerzo. Por otro lado, los remordimientos femeninos pueden deberse, recogiendo el hilo abierto por Asano (1993: 67-123) como un reflejo de que la embriaguez femenina no está tan socialmente aceptada como la masculina, al presuponérsele a ellas una serie de patrones de conducta mucho más rígidos que los exigidos a los varones en lo que al ocio y el consumo de alcohol se refiere.

5.     Conclusiones

El consumo masculino de alcohol en las bodas es mucho más elevado e intensivo que el femenino, pese a que su predisposición al baile fuera mucho menor que el de ellas. Del mismo modo, las mujeres declararon haber sentido muchos más remordimientos que ellos en los días posteriores al enlace, a pesar de que las conductas considerables como “reprochables”, como beber en exceso, fueran mucho menores en ellas. Futuros análisis deberán cuantificar hasta qué punto las casualidades, la personalidad de cada asistente y los roles de género desempeñaron un papel reseñable en estas conclusiones.

Agradecimientos

A mis primos Silvia y David por permitirnos convertir su boda en un campo de estudio. A mis tíos y tías, a mis primos y primas, por aclarar más veces de las que se pueden contar que me encontraba realizando un análisis experimental y conseguir gran parte de la muestra numérica empleada. Y especialmente, a Lara Wallace, Mo Cuishle, por vencer a los hombres grises y devolverme el tiempo. Por ser pieza imprescindible en este proyecto, y por ayudarme en incontables ocasiones a practicar mis pasos de baile.

Referencias

ARLERT, A. (2017), “Es ist zeit für zeubern!”, Heil, 3, 240-270.

ASANO, R. (1993), Alcohol y mujeres, una no-historia, Txalaparta: Tafalla.

GARCÍA-FUNES & CIACCO (2022), ¿Está de moda casarse?, Madrid: Catarata.

GARCÍA-FUNES & CIACCO (2025), “La juventud y su desinterés amoroso”, en LEDESMA, J. L., Cinco claves para entender las relaciones interpersonales en la Europa del siglo XXI, Granada: Comares, pp. 65-123.

JAEGER, E. (2013), “¿Sind sie was essen?”, Deutsche Welle, 29, 112-134.

OSBORNE, O. (2023), Confieso que he bebido, Barcelona: Crítica.

OVIEDO, D. & ALDAVE, E. (2022), “Ano teri nara”, Skyworld, 5, 234-278.

PÉREZ, S., & ARMENDÁRIZ, D., “Diversión y desenfreno, o el mayor mito de las bodas”, Wyald, 6, 567-617.

VISUS, A., & ZUGASTI, E. (2019), “¿Qué es el matrimonio?”, Revista Española de Relaciones Sociales, 23, 178-213.

VISUS, A., & ZUGASTI, E. (2025), “Posiciones sociales ante el matrimonio en el siglo XXI español”,             In vino veritas, 34, 89-123.

lunes, 3 de noviembre de 2025

Una pregunta y 4 ó 6 años para responderla

Hola, 

Llevo un tiempo planteándome una pregunta que, correctamente formulada, sirva para que un público amplio, no especializado, y por supuesto yo mismo, podamos hacernos una idea de qué quiero lograr con esta aventura investigadora en la que me embarqué hace un tiempo. Pero, recientemente, una actividad me ha hecho retomar, con mucha más fuerza, esta pregunta, y elaborarla finalmente:

¿Cuál fue el comportamiento sociolaboral, político y militante de la plantilla y la patronal ferroviarias en Navarra entre 1917 y 1948?

Delante me quedan varios años de trabajo que, espero, puedan darle una respuesta satisfactoria.

Tarea 4 (ABAI 2). Sistemas CTS y patentes

Al ser historiador, el sistema CTS no se adapta del todo a mi modalidad, de modo que voy a tomarme la libertad de reformularlo, de manera al...